Te tengo un chisme

Cuántas veces no hemos sucumbido a la tentación de escuchar algún chisme  o nosotros mismos hablamos mal, nos quejamos o juzgamos. Qué divertido enterarse de las debilidades o los errores de los demás. Es más entretenido que ir a un espectáculo, porque seguramente conocemos al protagonista. 
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Cuando hablamos mal de una persona, hablamos mucho peor de nosotros mismos, sin darnos cuenta. Así que el protagonista de un chisme, eres tu mismo, al ser quien lo comunica, lo promociona y se expone ante los demás. Es como tomar un veneno y esperar que le haga efecto al otro. ¿Por qué lo digo? Porque al referirnos negativamente o juzgando a otra persona, estamos hablando de lo que hay dentro de nosotros, estamos denotando de qué estamos hechos.
Una amiga decía que somos lo que comemos, en cierta forma es correcta esa afirmación, pero también lo es, somos lo que damos, lo que decimos, lo que desmostamos, lo que pensamos. No podemos dar lo que no tenemos. Como la historia del camión de basura, solo obtendrás lo que hay en él: basura. Y de igual forma de una carreta de flores, obtendremos flores.
Así pasa con nosotros, vemos la paja en el ojo ajeno, sin darnos cuenta de la viga que hay en nosotros, es decir criticamos un defecto o comportamiento de alguien y no nos damos cuenta que muy probablemente nosotros tenemos un comportamiento peor del que criticamos.
Es muy complicado esto, en muchas ocasiones he hecho el voto de no criticar, ni hablar mal de nadie y la verdad, siempre caigo. Es como el alcohólico, si sales con un grupo que acostumbra beber lo terminaras haciendo. Si sales con un grupo que suele hablar de la vida de los demás y ser prejuciosa, tu lo harás también. Pero para ser sincera, a veces yo soy la que inicio con el tema, y después me siento tan mal, porque cuando uno detecta un problema, como lo es iniciar un chisme. Entonces reconoces que tienes un problema y cuando rompes con ese compromiso contigo mismo, sabes que has hecho mal, que no es lo correcto.
Muchas veces no basta con la voluntad para dejar este tipo de prácticas, hay quienes hasta tenemos que pedir de ayuda sobrenatural (Dios) para que podamos controlar este mal hábito. Y al igual que en el adicto, un día a la vez, es decir, hoy no critico, y así cada día.
Dominio Propio

Dime de qué presumes y te diré de qué careces

Porque cuando una persona da un mal ejemplo, no necesita que nadie le ayude a promocionar su mal comportamiento, ese tipo de fama se extiende mucho más rápido que la buena fama. Así, que yo no quiero ser de las promotoras de la mala fama de alguien, lo contrario, si no voy a decir nada bueno de alguien, mejor me quedo callada. Bueno, esa es la intención, pero como ya dije antes, a veces se cae. Y que conste, que no sólo las mujeres somos chismosas o criticonas. Los hombres también, créanme, y si lo niegan, es porque están en la etapa de la negación, es mejor que comiencen a reconocerlo para combatirlo.
La próxima vez que intentemos hablar mal de alguien, mejor demos un vistazo interno, para revisar si nosotros somos perfectos, si nunca nos equivocamos, si nuestra vida es ideal. Como seguro que no es así, mejor guardemos silencio. Criticamos lo que tenemos en nosotros que nos molesta y al verlo en la otra persona es como el reflejo de un espejo, no lo vemos hasta que nos miramos en el reflejo.
Dediquemos más tiempo a mejorar nuestros hábitos, comportamiento, forma de hablar, etc… y menos a criticar a los demás.
Inténtalo una semana y cuéntame que resultados obtuviste o que tal difícil fue el reto. 

 

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